Salud mental - ¿Necesito ir al psicólogo? Señales de alerta



Las dificultades de salud mental se pueden transformar en cadenas que nos paralizan, llenando nuestro día a día de agobio y malestar. En ocasiones, la vida misma puede perder sentido, en tanto nos encontramos agotados y desesperanzados ante las adversidades que inevitablemente llegan.

La terapia nos puede ayudar a comprender aquello que nos duele y darnos herramientas para vivenciar de una manera más provechosa tanto lo cotidiano como las complejidades de nuestra mente, con el fin de alcanzar, en palabras de Sócrates, una “vida que valga la pena ser vivida” a través del análisis, la reflexión y cambios directos en nuestro actuar.

Sin embargo, tomar la decisión de acudir a terapia es desafiante, ya sea por el costo económico, malas experiencias previas, prejuicios y dudas respecto a si es necesario o posible resolver nuestra dificultad.

A continuación abordaré distintas señales divididas en áreas de afectación. Información completa después de la infografía:


Señales que alertan la necesidad de acudir al psicólogo

Ante síntomas persistentes y continuados en el tiempo, que producen malestar y un deterioro significativo en alguna de las áreas que se mencionarán a continuación. Basta con que un área presente un deterioro significativo como para acudir a terapia.


1. Mente y emociones


- Estrés agudo, nerviosismo, ansiedad e insomnio.

- Un profundo desánimo, tristeza, incapacidad para disfrutar.

- Sensación de vacío y pérdida de sentido vital.

- Sensación de aislamiento.

- Escaso amor y respeto por sí mismo (baja autoestima) que inciden en el desarrollo íntimo como persona o el proceso de maduración.

- Pensamientos negativos y de muerte.

- Ideación o intento suicida (constituye una emergencia de salud mental que requiere atención inmediata, para más información visita el siguiente artículo).



2. Conducta

- Excesiva impulsividad, que genera problemas con el entorno o pone en riesgo la propia seguridad.

- Incapacidad de cuidar de sí mismo, incluyendo aspectos tan básicos como la higiene y la alimentación.

- Trastornos alimenticios, como la bulimia, la anorexia y el trastorno con atracón (que puede derivar en obesidad y otras dificultades médicas relacionadas, como diabetes, dificultades cardiacas, respiratorias y musculo-esqueléticas).

- Conductas autodestructivas, como las autolesiones y el autosabotaje, que incluye la procrastinación crónica (la continua postergación de los quehaceres y responsabilidades puede afectar gravemente los estudios, el trabajo y la autoestima).

- Adicciones, ya sea a sustancias (alcohol u otras drogas) o a comportamientos (adicción a las compras, el deporte, el sexo, la comida, ludopatía, etc).



3. Cuerpo


- Somatización entendida como diversas dificultades corporales sin una explicación médica, que pueden relacionarse con un alto nivel de estrés o un conflicto psíquico. Algunos síntomas son: tensión y dolor muscular, inquietud, fatiga, problemas gástricos, cansancio o la sensación de “falta de energía”, palpitaciones, dificultades respiratorias.

Se considera que la persona está somatizando sólo cuando se ha descartado por completo la existencia de alguna enfermedad física, proceso que en ocasiones requiere una segunda opinión profesional, entendiendo que hay una gran cantidad de patologías de difícil detección.



4. Social y familiar

- Dificultad para establecer y mantener vínculos de afecto, respeto y comprensión, ya sea en la familia o con amigos.

- Dificultades en la pareja, ya sea para iniciar una relación, o en el sostenimiento de ésta, incluyendo el área sexual, comunicacional y doméstica.

- Ser víctima de maltrato dentro de una relación familiar, social o de pareja, o al contrario, ser la persona que inflinge daño.



5. Laboral y estudios

- Dificultad para sostener de manera responsable y disciplinada el trabajo o los estudios.

- Ser víctima de maltrato o acoso, ya sea a nivel educacional (bullying) o laboral (mobbing).

- Desconfianza en las propias capacidades que deriva en estancamiento profesional.



6. Emergencias vitales o eventos traumáticos

- Ser víctima de una agresión sexual o física.

- Sobrevivir a una catástrofe, accidente o asalto.

- Aparición de una enfermedad grave o de curso crónico que afecta significativamente la vida diaria de la persona.

Algunas de las situaciones antes mencionadas (como el sufrir una agresión sexual o recibir un diagnóstico médico de alta gravedad) requieren atención inmediata por ser emergencias de salud mental (para más información, visita el siguiente artículo sobre que hacer y como identificar este tipo de emergencias).



Síntesis


Es pertinente asistir al psicólogo ante síntomas que generan gran malestar y deterioran la vida, ya sea a nivel mental (estrés, desánimo, ansiedad e ideación suicida), conducta (impulsividad, trastornos alimenticios, adicciones y conductas autodestructivas), cuerpo (somatización), social y familiar (problemas para establecer vínculos duraderos y sanos), laboral y educacional (falta de responsabilidad y disciplina, ser víctima de maltrato escolar o laboral). Por último se incluyen emergencias vitales y eventos traumáticos, entre estas, las agresiones sexuales son emergencias de salud mental que requieren atención inmediata.


Sobre mí

Mi nombre es Milenka Ubilla, psicóloga clínica. Mi objetivo es difundir información en torno a la salud mental, centrándome en la depresión, la ansiedad y el trauma, además de temas relativos a la creatividad. Si deseas saber más de mí puedes visitar https://www.milenkaubilla.com/p/psicoterapia.html
o escribir a milenkaubilla@gmail.com
Artículo Anterior Artículo Siguiente