TEMPERAMENTO, aquello que nos define desde el nacimiento (+video)

En la cultura popular es común hacer una fuerte distinción entre la mente y el cuerpo, en una concepción dual donde ambos aspectos son independientes, influyendo escasamente el uno sobre el otro.

El mismo origen de la palabra psicología, con el término griego “psyché” hace referencia al alma, comprendida como un aliento vital que con la muerte se desprendía del cuerpo para viajar al inframundo. Más tarde Sócrates reforzó esta idea dual, distinguiendo al alma como la verdadera esencia del ser humano, que bajo la concepción de Platón es inmortal y prisionera del cuerpo físico.

Sin embargo la psicología actual considera a las personas como sistemas complejos, donde las cualidades mentales se manifiestan en un funcionamiento eléctrico y químico en el cerebro. El cuerpo influye en el modo en el que pensamos y sentimos, así como lo emocional y cognitivo impacta el funcionamiento físico.

La existencia del alma sigue siendo una incógnita, con argumentos en favor y en contra con evidencia interesante. Sin embargo, más allá de estas interrogantes, hay un acuerdo generalizado respecto a la profunda relación e interdependencia entre el cuerpo y la mente.

El temperamento, entendido como la predisposición biológica de nuestro comportamiento, derriba esta dualidad, revelando el modo en el que aquello que somos se ancla profundamente en nuestro cuerpo.

A continuación definiré con mayor exactitud al temperamento y explicaré las clasificaciones más utilizadas que permiten entender aspectos del funcionamiento humano desde su nacimiento.

 *Este tema está en versión video y versión texto*


Definiendo al Temperamento

Es la forma básica en la que una persona reacciona ante lo externo, que surge a partir de sus características físicas, herencia biológica y condiciones de gestación de la madre.

Se reconoce desde el nacimiento y permanece durante toda la vida. Es estable y no se puede cambiar, pero sí modular.

La heredabilidad es cercana al 50% y a nivel cerebral se sitúa en el sistema límbico (estructuras profundas del cerebro que gestionan las emociones, la motivación, los instintos y la memoria) y el cuerpo estriado (estructura que controla el movimiento, la formación de hábitos y el sistema de recompensa) .

Se compone de respuestas automáticas ante estímulos (reacción emocional automática), influyendo en gran medida en la formación de hábitos y el desarrollo de habilidades.

Afectan de manera negativa en la conformación del temperamento el estrés, la ansiedad y el consumo de sustancias durante o después de la gestación. El ambiente familiar es esencial a la hora del desarrollo y manifestación de los rasgos temperamentales.

 

Temperamento y su relación con el carácter y la personalidad

El carácter se refiere a las peculiaridades de una persona que son aprendidas mediante el medio social, educacional y familiar (origen sociocultural). Al surgir de la experiencia y el aprendizaje, incluye el modo en el que la persona interpreta su mundo interno y externo, y el modo en el que direccionar su vida y le da sentido. Por lo tanto puede modular al temperamento, a través del aprovechamiento intencional de ciertas características, mientras se atenúan otras menos ventajosas.

La personalidad incluye al temperamento y al carácter, conformando un patrón de comportamiento, pensar y sentir que se consolida en la adultez.

Información completa sobre la personalidad en el siguiente artículo: https://www.milenkaubilla.com/2026/01/psicologia-como-somos-personalidad-y-su.html 

 

Teoría de los 4 temperamentos

Hipócrates, médico de la antigua Grecia, consideraba la existencia fe fluidos corporales vitales: sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra. Para él, la deficiencia o exceso de alguno de estos fluidos indicaba enfermedad.

Mas tarde Galeno, médico y filósofo griego vinculó estos humores al comportamiento, describiendo 4 tipos fundamentales:

1. Sanguíneo (sangre, elemento aire): persona optimista, sociable, cariñosa y segura.

2. Colérico (bilis amarilla, elemento fuego): persona irritable, apasionada y con gran energía.

3. Melancólico (bilis negra, elemento tierra): persona tranquila, analítica, sensible y fácil de conmover.

4. Flemático (flema, elemento agua): persona fría, pacífica, relajada, racional.

Se consideraba que la persona podía tener un único subtipo dominante o un subtipo dominante más uno secundario.

A nivel médico es un sistema obsoleto por su nula evidencia, sin embargo en la psicología a veces se utilizan estos términos como metáforas que describen rasgos del ser.

 

Temperamento, modelos actuales

 

Las 9 dimensiones del temperamento de Thomas y Chess

1. Actividad: actividad motora o movimiento, niño inquieto o tranquilo.

2. Regularidad: ritmo o posibilidad de predecir la alimentación, el sueño y evacuación.

3. Reacción inicial:  acercamiento o alejamiento de nuevas personas, situaciones o alimentos.

4. Adaptabilidad: reacción ante lo novedoso y tiempo de adaptación (modificación de la conducta en base a cambios en el entorno).

5. Intensidad de respuesta: nivel de energía al reaccionar ante lo placentero o desagradable.

6. Estado de ánimo: cantidad de comportamientos felices, agradables o amistosos en comparación a comportamientos melancólicos o desagradables.

7. Umbral de sensibilidad sensorial: intensidad de estimulación necesaria para provocar respuesta (cantidad de ruidos, sabores nuevos, colores, etc).

8. Nivel de distracción: se distrae o no con facilidad ante estímulos externos mientras realiza otra actividad

9. Atención: por cuanto tiempo es capaz de mantener la concentración cuando realiza una actividad, persiste o renuncia con facilidad.

 

Tipos de temperamento de Thomas y Chess

1. Niño fácil o flexible: pacífico, de humor positivo, accesible, adaptable, rítmico.

2. Niño difícil o activo: reacciones intensas y negativas, irregular, con dificultades de adaptación.

3. Niño “lento para animarse” o cauteloso: poca actividad, poco accesible en un inicio (evitación), adaptación lenta, ritmo variable.

 

Modelo psicobiológico de Cloninger

Describe al temperamento  como respuestas emocionales automáticas con un fuerte factor hereditario que incluye 4 dimensiones:

 

1. Búsqueda de novedad: se refiere al nivel de activación de la conducta  ante lo novedoso. Según Cloninger se asocia a la actividad de la dopamina, íntimamente relacionada con la motivación, la recompensa, la actividad motora y la atención.

- Alta: Conducta impulsiva, curiosa, exploratoria, irascible, desordenada y con una evitación de la frustración al tiempo que se buscan recompensas.

- Baja: Comportamiento rígido, reflexivo, ordenado.

 

2. Evitación del daño: Inhibición de la conducta para evitar el peligro, la frustración y problemas futuros. Según el autor se relaciona con la actividad de la serotonina, que se encarga del estado de ánimo, la memoria y la conducta social.

- Alta: Comportamiento evitativo, miedoso, pesimista, tímido, fatigable, con temor a la incertidumbre.

- Baja: Optimista, energético, seguro de sí mismo, valiente, extrovertido, despreocupado.

 

3. Dependencia de la recompensa: tendencia a responder al estímulo social o la búsqueda de aprobación externa. Según Cloninger se relaciona con la actividad de la noradrenalina ligada al mecanismo del estrés y la la atención.

- Alta: Sensible, dependiente, con apego social, búsqueda de aprobación, abnegado, compasivo.

- Baja: Práctico, frío, independiente, insensible, desligamiento.

 

4. Persistencia: Perseverancia a pesar de la fatiga y la frustración. Según el autor se relaciona con la serotonina.

- Alta: Trabajador, orientado a objetivos y metas, perfeccionista.

- Baja: Perezoso, inestable, se frustra y fatiga con facilidad.

 

Reflexión final

La comprensión de los padres del temperamento de sus hijos puede ser decisivo en el desarrollo y modulación de estas tendencias innatas. Se puede alentar la conducta de un niño temeroso, o valorar la conducta de un “niño difícil”, en tanto se lo orienta hacia la ejecución de conductas socialmente adaptadas.

Como adultos hemos de recordar que la plasticidad cerebral se mantiene durante toda la vida, es decir, aún en nuestra etapa de ancianidad somos capaces de aprender y cambiar.

El aprendizaje de la meditación y otras técnicas de mindfulness puede ayudar a los adultos irritables y emocionalmente inestables.

La adopción de prácticas deportivas puede energizar a aquellos con tendencias melancólicas y temerosas.

El aprendizaje de sistemas de organización puede dar un marco de referencia a aquellos que tienden al caos y la desatención.

Mediante la reflexión y la ayuda psicológica (en caso de ser necesaria), podemos comprender aquello que necesitamos desarrollar.

El temperamento puede ser visible sobre todo en instancias de agotamiento o crisis. Como adultos es relevante actuar con madurez. Las emociones, estos impulsos automáticos pueden ser información valiosa, sin embargo es relevante detenernos y tomar decisiones sólo cuando sintamos claridad. En el punto donde se encuentra la emoción, aquello que solemos llamar el corazón, y la mente, aquella racionalidad que muchas veces es fría y calculadora, podemos acercarnos a un comportamiento maduro y ojalá, sabio.

Sobre mí
Mi nombre es Milenka Ubilla, psicóloga clínica. Mi objetivo es difundir información en torno a la salud mental, centrándome en la depresión, la ansiedad y el trauma, además de temas relativos a la creatividad. Si deseas saber más de mí puedes visitar https://www.milenkaubilla.com/p/psicoterapia.html
o escribir a milenkaubilla@gmail.com



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